Los humedales de Puerto Varas siguen en peligro

Quebrada Honda - Puerto Varas

Hace poco más de un mes se celebraba que el Consejo de Ministros para la Sustentabilidad haya aprobado el reglamento de humedales urbanos, donde se establecen criterios de protección. Un paso más para hacer operativa la Ley de Humedales Urbanos, donde aún falta la firma del Presidente, la toma de razón de la Contraloría General de la República y la posterior publicación en el Diario oficial.

“El problema es que mientras el reglamento de la Ley no sea publicado, el Ministerio del Medio Ambiente no puede reconocer los humedales urbanos, ya sean estos de oficio o a solicitud de la Municipalidad, lo que no permite a los municipios utilizar las herramientas de conservación que les otorga la Ley. Ahora bien, una vez aprobado este reglamento y solicitado un humedal por la municipalidad al Ministerio, el Director de obra podría suspender el otorgamiento de permisos mientras dure su evaluación que se contempla que sea cerca de 6 meses. Es por ello, que hacemos un llamado a los municipios a preparar desde ya sus solicitudes de humedales urbanos para ser ingresadas al Ministerio y contar con herramientas para defender estos hábitats”, aclara Javier Trivelli, Director Ejecutivo de Fundación Geute Conservación Sur.

Mientras ello no ocurra, los humedales urbanos siguen desprotegidos y, para muestra de ello, Puerto Varas ha vivido estas semanas diferentes hechos que han sido denunciados a través de redes sociales. La modalidad siempre es la misma: grandes camiones descargando material en quebradas para rellenarlas y poder construir sobre ellas.  

Uno de los eventos más criticados ha sido el de Quebrada Honda, uno de los pocos humedales que quedan en la ciudad y uno de los más emblemáticos, ya que desde el 2018 diferentes organizaciones lideradas por Patagua y la Ilustre Municipalidad de Puerto Varas, han trabajado en este lugar para restaurarlo y transformarlo en Quebrada Parque, un futuro parque de agua y naturaleza urbana de 3 hectáreas.

“Queremos aclarar que el terreno que fue rellenado es privado y que nosotros no lo tenemos incluido dentro del proyecto. No obstante, esto no le quita gravedad a los hechos, porque debemos entender que se ha alterado un ecosistema de gran valor, un fragmento del humedal Quebrada Honda que es parte importante de nuestro patrimonio natural y de la identidad puertovarina”, asegura Camila Teutsch, Directora Ejecutiva de Patagua.

Las quebradas suelen asociarse a lugares de escaso valor donde abundan los micro-basurales, asentamientos informales y delincuencia, pero lo cierto es que son sistemas de enorme relevancia para el control de inundaciones, depuración de aguas, recarga de acuíferos, captación de CO2, provisión de hábitat y conectividad biológica.

El proyecto Quebrada Parque apunta a recuperar su riqueza y funcionalidad hídrica y ecológica. La quebrada cuenta con remanentes de vegetación nativa, como totora, canelo, maqui, chilco y arrayán, la presencia de hualves (o bosques pantanosos), y más de veinte especies de aves, como picaflor, viudita, churrete, rara y chercán.

Por ello Raffaele Di Biase, presidente de la Corporación de Turismo de Puerto Varas, es categórico en rechazar estos hechos: “Como sector turismo, que vivimos de nuestros atractivos naturales, consideramos impresentable que sigan pasando estas cosas en Puerto Varas, que podría ser una ciudad modelo piloto a nivel nacional e, incluso internacional, en cuanto a protección de ecosistemas y desarrollo sostenible. Instamos a tomar medidas urgentes, porque es un camino de autodestrucción del destino y no podemos seguir tolerando que las pocas quebradas y humedales que aún quedan en nuestra ciudad tengan que sufrir de estas intervenciones”, asegura.

Hoy se realizaron alegatos que buscan proteger las aguas del Cajón del Maipo

Foto de portada: Diego Astorga

La historia del controvertido Proyecto Hidroeléctrico Alto Maipo hoy cumplió un nuevo capítulo, esta vez con los alegatos en el Segundo Tribunal Ambiental sobre la causa que busca resolver tres reclamaciones presentadas por miembros de la comunidad organizada de la comuna de San José de Maipo en contra de la Superintendencia del Medio Ambiente (SMA).

El Proyecto Hidroeléctrico Alto Maipo, de la sociedad Alto Maipo SpA (controlada por AES GENER), corresponde a un proyecto hidroeléctrico que pretende desviar las aguas del río Maipo, en la Región Metropolitana, para la generación de energía eléctrica. Las obras incluyen cinco bocatomas de alta montaña, 67 kilómetros de túneles, dos centrales en caverna y una línea de transmisión eléctrica de alta tensión de 17 km aproximados.

Recordemos que el Proyecto fue evaluado el año 2009 y que, al empezar con la ejecución de sus obras, se presentaron varios problemas. El principal ha sido el volumen de aguas afloradas durante la construcción de túneles, que ha superado ampliamente lo previsto durante la evaluación ambiental del Proyecto ante el Servicio de Evaluación Ambiental, por deficiencias en la línea de base elaborada por el titular. Esto no fue debidamente informado a las autoridades competentes por la empresa, sino que se tuvo conocimiento de ello a raíz de diferentes denuncias por parte de la comunidad. En efecto, las diferencias observadas consideran, a lo menos 2.852 m3 de aguas afloradas.

En enero de 2017, la Superintendencia del Medio Ambiente inició un Procedimiento Sancionatorio en contra del proyecto, imputándole 14 infracciones a sus permisos de funcionamiento y normativa ambiental, 9 de las cuales fueron calificadas como Infracciones Graves. Una de ellas fue el no haber informado inmediatamente a la autoridad las acciones para controlar y mitigar los impactos ambientales no previstos asociados a los afloramientos de agua subterránea en los túneles.

Alto Maipo presentó cuatro Programas de Cumplimiento ante la Superintendencia del Medio Ambiente. Finalmente, el cuarto programa fue aceptado por la autoridad y decidió suspender el Procedimiento Sancionatorio. A este programa presentado por Alto Maipo SpA se le conoce como Programa de Cumplimiento Refundido.

Ante esta decisión de la Superintendencia del Medio Ambiente, se interpusieron tres reclamos en el Segundo Tribunal Ambiental realizados por la concejala de San José de Maipo Maite Birke, la Coordinadora Ciudadana No Alto Maipo, y un grupo de integrantes de la denominada Red Metropolitana No Alto Maipo, solicitando que invalide la resolución que aprobó este Programa de Cumplimiento Refundido, y que se ordene a la Superintendencia del Medio Ambiente reiniciar el procedimiento sancionatorio contra la empresa de energía.

Las partes reclamantes sostienen que este Programa de Cumplimiento no se haría cargo de subsanar los efectos provocados por las infracciones cometidas, ni aseguraría que estas se vayan a cumplir correctamente a futuro, básicamente porque la variable de afloramiento de aguas debería haber ingresado al Sistema de Evaluación de Impacto Ambiental, lo cual exigía el Procedimiento Sancionatorio. De hecho, mientras la empresa no obtenga su Resolución de Calificación Ambiental favorable relativa al afloramiento de las aguas, el Proyecto no contaría con autorización de funcionamiento, lo cual no se ha cumplido y se siguen construyendo los túneles y avanzando en la ejecución.

“La empresa ha tomado medidas, pero ninguna medida relativa a los impactos de la construcción de los túneles puede ser eficaz, si dichos impactos no han sido evaluados ambientalmente. El Sistema de Evaluación Ambiental es un proceso que busca prevenir los daños ambientales, busca prevenir las causas y acá estamos ocupándolo para que se haga cargo de los efectos. Alto Maipo sigue construyendo y lo sigue haciendo a la manera de la empresa, sin pasar por el sistema de evaluación. Es decir, está forzando a la autoridad encargada de la evaluación a tener hechos consumados: obras ya construidas, medidas ya adoptadas. Si los organismos competentes estiman que las medidas tomadas por la empresa no fueron las adecuadas ¿van a ordenar la demolición? Es impresentable que a una empresa se le formulen cargos en un procedimiento sancionatorio y que luego se evalúen las medidas que ya adoptó”, aseguró Macarena Soler, abogada fundadora de Geute Conservación Sur, quien representó en los alegatos a la Coordinadora Ciudadana No Alto Maipo.

¿Por qué es relevante?

  • El proyecto fue aprobado el año 2009, es decir, hace aproximadamente 10 años con variables ambientales muy diferentes a las actuales condiciones de sequía -la peor de la que se tiene registro en la zona- y a los efectos del Cambio Climático que vemos día a día.
  • El proyecto afectaría las cuencas del río Yeso, Colorado y El Volcán, desde las cuales se extrae agua en sus zonas altas, disminuyendo la cantidad de aporte de estos al río Maipo, principal fuente de agua potable de la ciudad de Santiago.
  • Considera la construcción de una serie de obras de regulación y caminos de acceso que implican una mega intervención de la cuenca del río Maipo, que alteraría irreversiblemente su régimen hídrico disminuyendo drásticamente el caudal del río Maipo y sus afluentes.
  • Además, en la cuenca alta del río Maipo se han inventariado 647 glaciares, con una superficie estimada de 164 kilómetros cuadrados. El cuidado de estos glaciares es de vital importancia para la mantención de los caudales en verano y en períodos de sequía, ya que su aporte de agua representa entre 30% y 67% del caudal del río Maipo en meses de sequía. Cualquier intervención en la parte alta de las cuencas, que provoque mayor aridez, acelerará el derretimiento de los glaciares poniendo en peligro el abastecimiento de agua potable para Santiago, la agricultura y la producción del valle del Maipo.
Imagen de audiencia. Crédito: Tribunal Ambiental.

La naturaleza nos enseña que colaboración y sobrevivencia van de la mano

Hoy se celebra el Día Mundial del Medio Ambiente bajo el lema “La hora de la naturaleza”. En este reportaje te explicamos por qué es urgente volver a mirar la naturaleza, cambiar nuestra relación con ella y ponerla en el centro de todas nuestras decisiones.

“La deforestación, la invasión de hábitats de vida silvestre, la agricultura intensiva y la aceleración del cambio climático han alterado el delicado equilibrio de la naturaleza. (…) Si continuamos en este camino, la pérdida de biodiversidad tendrá graves consecuencias para la humanidad, incluido el colapso de los sistemas alimentarios y de salud”, asegura el manifiesto de ONU para conmemorar este nuevo Día Mundial del Medio Ambiente.

Ante la crisis mundial que enfrentamos por el COVID-19 ¿A alguien le cabe duda de que nuestro planeta está enfermo y que nosotros hemos sido los causantes? De hecho, gran parte de la comunidad científica afirma que estamos ante una nueva época geológica: el Antropoceno o la “Edad de los Humanos”, debido al significativo impacto global que las actividades humanas han tenido sobre los ecosistemas terrestres.

Aún no hay un acuerdo común respecto a la fecha precisa de su comienzo. Algunos consideran que se inició a finales del siglo XVIII junto con la Revolución Industrial; otros con la aparición de los radioisótopos, producto de las bombas atómicas de la Segunda Guerra Mundial; otros investigadores remontan su inicio al comienzo de la agricultura, hace aproximadamente diez mil años. Es decir, no existe conceso de si el Antropoceno sucede o remplaza al Holoceno, la época actual en la escala temporal geológica, que se habría iniciado hace unos 11.700 años cuando los hielos de la última glaciación comenzaron a retirarse.  

En lo que sí hay consenso es en cómo la Tierra está cambiando aceleradamente por la actividad humana. Se han demostrado los cambios en los componentes de la atmósfera, los océanos y el clima, así como la tasa acelerada de extinción de especies y alteración de los ecosistemas. Según un informe de IPBES (Plataforma Intergubernamental de Ciencia y Política sobre Biodiversidad y Servicios de los Ecosistemas) hemos perdido un 20% de las poblaciones de especies silvestres desde 1900, y tenemos más de 1 millón de especies en peligro de extinción, de un total aproximado de 8 millones.

Esto es grave si consideramos que el desarrollo humano depende de la naturaleza: nuestra salud, bienestar, alimentación y seguridad están condicionados a sistemas naturales sanos. Es decir, la destrucción que estamos haciendo de los ecosistemas, además de ocasionar la desaparición de especies, repercute negativamente en la salud humana.

Un ejemplo es el COVID-19. Los científicos coinciden en que este virus es producto de una zoonosis, es decir, una enfermedad transmitida de animales a humanos. De hecho, desde la década del 80, los brotes infecciosos se han cuadruplicado y un tercio procede de animales, como en el caso del Ébola, el VIH, la peste porcina y la gripe aviar. Y la causa de este aumento en zoonosis es justamente la destrucción de hábitats naturales y la disminución de la biodiversidad, ya que los humanos continúan penetrando en el hábitat de los animales salvajes, talando bosques para criar ganado o cultivar. ¿El resultado? Las personas están cada vez más expuestas a los agentes patógenos que generalmente nunca abandonarían esos lugares.

Colaboración y voluntad

“Si no vamos a generar ningún cambio orientado hacia el bien-estar de la humanidad, sin pandemia viral o con ella, iremos derecho a nuestra extinción”, decía recientemente el premio nacional de Ciencias Humberto Maturana, en una entrevista publicada en La Tercera.

La naturaleza es esencial para el bienestar de las personas y, por lo tanto, la sobrevivencia de nuestra propia especie depende de ella y de la relación que generemos con ella. Y es la propia naturaleza la que nos enseña que la supervivencia se obtiene de procesos de colaboración.

Por ejemplo, las ballenas jorobadas generan redes de burbujas entre varios miembros para acorralar y consumir grandes cantidades de krill. Lo hacen para sobrevivir.

Los líquenes son asociaciones de hongos con algas que hacen una simbiosis para beneficiarse mutuamente. El hongo protege, da humedad y nutrientes al alga, y el alga mediante la fotosíntesis proporciona materia orgánica al hongo.

La ciencia ha demostrado que los árboles se comunican entre sí e intercambian recursos bajo tierra usando una red de hongos que imita a internet. Según la ecóloga forestal Suzanne Simard, las plantas interactúan y se comunican a través de una red subterránea de hongos que une a las plantas con el ecosistema circundante. A través de esta simbiosis, las plantas pueden contribuir al desarrollo y crecimiento mutuo y ayudar a los diferentes ejemplares del bosque. Así los árboles grandes ayudan a los pequeños a crecer, los cuidan.

Es más, toda la vida en la biosfera está interrelacionada y funciona como un gran sistema colaborativo. Según la hipótesis Gaia, de James Lovelock y Lynn Margulis, la atmósfera y la parte superficial del planeta Tierra se comportan como un sistema donde la vida se encarga de autorregular sus condiciones esenciales tales como la temperatura, composición química y salinidad en el caso de los océanos. Y si se daña una parte de la biosfera, se está afectando a todo lo que está vivo.

Vale la pena preguntarse entonces, como individuos y como sociedad, qué hemos hecho con el equilibrio de la biosfera y qué caminos podemos tomar para mejorar ese equilibrio. La colaboración en la naturaleza es un mecanismo de sobreviviencia. En el hombre, esa colaboración tiene que venir de la voluntad, es una decisión. ¿Estamos dispuesto a ello?