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Mina Zona Norte, Chile.

En Chile la actividad minera abarca actualmente el 6% del ingreso fiscal, siendo el cobre, molibdeno, plata y oro los principales productos de exportación según reporte del Consejo Minero de octubre 2016. A su vez, constituye también una de las actividades extractivas con mayores impactos al medioambiente, al patrimonio arqueológico, biodiversidad y salud de las personas, siendo responsable de la desecación y contaminación de fuentes hídricas, suelos de uso agrícola y residencial a lo largo de toda la historia. El norte de Chile es una de las principales zonas de sacrificio con los desechos que la industria genera según el proceso de obtención de los metales de interés denominados: depósitos de lastre, pilas de lixiviación o relaves mineros, sin considerar los desastres socio-ambientales asociados a derrames de roturas de relaveductos o concentraductos.

Los relaves mineros son el material de descarte proveniente del proceso de concentración de los minerales, formados por una suspensión en agua de fragmentos de roca previamente sometidas a molienda y que contienen diversas sustancias, algunas altamente tóxicas como Plomo, Arsénico, Vanadio, Manganeso; y sustancias químicas como ácido sulfúrico etc.

Según el último informe de Servicio Nacional de Minería del año 2015, en Chile existen 718 relaves catastrados hasta ahora, de ellos 443 No activos, 124 abandonados, 119 activos y 32 Sin Información3. En éste listado no se incluyen los Pasivos Ambientales Mineros (PAM) que constituyen toda instalación o desecho minero que se encuentra abandonado y en la cual no existen responsables, teniendo hasta ahora un catastro de 50 PAM.

En Chile no existe una ley o normativa que regule la remediación o reprocesamiento de PAM ni un esquema de responsabilidades o incentivos al respecto. Este vacío ha permitido la proliferación de tortas tóxicas abandonadas a lo largo de nuestro país, ya sea en cuencas, valles, ríos, e incluso al mar. De la misma manera, tampoco existe una normativa de suelos considerando que los efectos causados por un suelo contaminado son, en general, a largo plazo y, en ocasiones, las consecuencias no se detectan de inmediato por lo que los peligros potenciales pueden tardar décadas en manifestarse con efectos de magnitud.

Mientras no existan incentivos legales, económicos o sociales para la remediación de PAM el problema se hace cada vez mayor.

A partir del año 2011 se promulga la Ley Nº 20.551 que establece el cierre de faenas mineras en la cual aún no existe experiencia.

A modo de cifras, en Chile, existe una baja calidad para la producción de cobre fino, lo que se traduce en una mayor cantidad de desechos, generándose alrededor de 100 toneladas de relaves por cada tonelada de cobre fino producido. Según el programa Alta Ley de Corfo, cada 36 horas se depositan en nuestro país la cantidad de un cerro Santa Lucia de relaves.

Además de los depósitos de relaves ya existentes, se depositarían aproximadamente 9.000 millones de toneladas de relaves en los próximos 9 años.

Aporte de la organización Relaves.org