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Océano Pacífico, XI Región de Aysén.

La Región Aysén (del General Carlos Ibáñez del Campo) contempla un territorio de 110.000 km2 y al año 2015 su población proyectada por el Instituto Nacional de Estadísticas ascendía a 108.328 personas, siendo el territorio menos habitado del país.

Su diversidad geográfica y climática, al extenderse desde la estepa del lado oriental de la Cordillera de los Andes hasta el Océano Pacífico, caracteriza a esta región con una biodiversidad única “que incluye especies propias y exclusivas de la zona estepárica, andina y del bosque siempreverde”.

Su territorio está definido por extensos bosques vírgenes, glaciares, fiordos, archipiélagos y canales. Cuenta con la mayor superficie de bosque nativo del país: 4,4 millones de hectáreas, un tercio del total nacional.

Mapa Región de Aysén

Adicionalmente, con la totalidad del Campo de Hielo Norte y una parte importante del Campo de Hielo Sur, el área cuenta con una de las principales reservas de agua dulce del planeta: 18.000 km2, siendo la zona más rica en aguas continentales al tener casi un tercio de la superficie de lagos (el General Carrera es el segundo más grande de Sudamérica) y de volumen de los ríos del continente (el Baker es el más caudaloso de Chile), lo cual representa un seguro de vida no solo para Chile sino para la humanidad en su totalidad.

En su mar adyacente acoge más de un tercio de los cetáceos hallados en el planeta, incluidas las zonas fundamentales para la subsistencia de la ballena azul y de diversas áreas marinas.

Todo esto ha llevado a que sea candidata a postularse como Patrimonio de la Humanidad de la Unesco.

Observar en la cotidianeidad la voluptuosidad de la naturaleza patagónica, su diversidad y hermosura, hace imposible no sensibilizarse con su naturaleza, y tender a un ánimo ligado a su protección, a su cuidado.

Es, en el fondo, un territorio que por su aislamiento geográfico presenta múltiples diferencias con los pueblos ubicados al norte del país. Una tierra distinta, con gente distinta. Curtida al chocar día a día con la idea del Chile que se hunde bajo el Estuario de Reloncaví y que mantiene sus particularidades producto de su falta de conectividad vial, su rebelde geografía y su clima extremo. Para algunos una desgracia, para muchos otros, una bendición. Una bendición que corrobora la excepcionalidad de Aysén, y conlleva la responsabilidad de cuidar esta tierra.

Por Patricio Segura Ortiz
Periodista de Aysén
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