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Restauración post incendios. Columna de Gabriela Barriga, abogado.

Incendios en Chile, por la elección del bienestar.

Gabriela Barriga

Quiero partir por citar a dos autores George D. Gann y David Lamb, pues a partir de un análisis que ellos realizan, estará en parte, el marco que quiero darle a la presente columna. Gann y Lamb1 sostienen que la restauración ecológica debería:

Mejorar la conservación de la biodiversidad
Mejorar los medios de vida del hombre
Facultar a los pueblos locales
Mejorar la productividad de un ecosistema

 

“Lo que hace tan singularmente valiosa la restauración ecológica es su capacidad inherente de darle a los pueblos la oportunidad de no sólo reparar el daño ecológico, sino también de mejorar la condición humana”.

Es sobre este último punto, acerca de mejorar la condición humana, y de por qué titulé la elección del bienestar, a lo que me referiré.

Ahora bien, entendemos por restauración ecológica al proceso de ayudar en la recuperación de un ecosistema que ha sido degradado, dañado o destruido(2).

Se puede considerar que se ha restaurado un ecosistema degradado cuando recobra suficientes recursos bióticos y abióticos como para sostener su estructura, procesos y funciones ecológicas con un mínimo de ayuda o subsidios externo(3).

Desde la perspectiva de tratar las causas en vez de los síntomas de la degradación, que es uno de los principios de la buena práctica de la restauración(4), la tragedia de los incendios ocurridos en la zona centro-sur de Chile durante enero y febrero de 2017, aparece en nuestra cara como un síntoma tan grotesco, que nos permite como sociedad, mirar el problema de fondo cara a cara.

Cualquier persona, puede llegar a entender que existe una relación entre los incendios y el modelo forestal chileno. No es necesario revisar análisis que establezcan cuáles son las causalidades, ni entender; basta simplemente, con haber caminado por los territorios que han sido destinados a la actividad de monocultivo, para saber que hay algo que está mal.

Me da gusto ver la cantidad de artículos que han salido en relación a los incendios y el modelo forestal chileno. Porque se ha creado un diálogo, una conversación entre viejos y jóvenes, conocidos y no conocidos, políticos, científicos, agricultores, todos en torno a las experiencias de Chile. Un diálogo, al fin y al cabo, siempre se agradece, y sobre todo si te gustan las plantas.

Recordemos que en Chile se encuentran los Bosques Lluviosos Templados, un ecosistema regulador del clima y el agua, por excelencia. No creo que el hombre sea capaz de captar con palabras y su intelecto, la relación del bosque y la lluvia, sin embargo, sabemos que los bosques crean agua, es decir llueve, porque hay bosques.

El modelo forestal instaurado a partir del Decreto Ley 701 de 1974(5), a lo largo de los años ha ido desplazando el bosque nativo en Chile por plantaciones forestales.

El motivo, es simple, un contundente incentivo económico, directamente subvenciones del Estado (que reciben el nombre de bonificaciones forestales) y exenciones tributarias, ambas herramientas tan eficaces, capaces de haber transformado el paisaje en 40 años, principalmente en las regiones V de Valparaíso,

VI del General Bernardo O’Higgins, VII del Maule, VII del Bío Bío, IX de La Araucana y XIV de Los Ríos. A su vez, las especies introducidas como el pino radiada están adaptadas a los incendios(6).

Aunque no viví directamente la tramitación de la Ley de Bosque Nativo, no hace falta sino revisar algunos hechos puntuales para darse cuenta que el modelo forestal ha sido un punto de difícil encuentro en Chile. La Ley 20.283, y que curiosamente se llama Ley sobre recuperación del bosque nativo y fomento forestal (LRBN), ya indicaba al momento de iniciar su tramitación en el Congreso, que en nuestro país a dicha fecha “en los hechos se ha favorecido el monocultivo, pues las plantaciones se concentraron entre la VII y IX regiones, siendo las empresas, como los agentes más dinámicos del sector, quienes mayoritariamente han capturado los beneficios del Decreto Ley Nª 701”(7). Esta ley se demoró 14 años de tramitación en el

Congreso, 14 años de consenso, me parece que es la tramitación más larga en la historia junto con la tramitación del divorcio. Y ¿a qué nos llevó la espera? En el año 2009, la principal herramienta de fomento que introdujo la LRBN, el Fondo de

Conservación y Manejo del Bosque Nativo, contempla una bonificación máxima de hasta 5 unidades tributarias mensuales por hectárea, bonificación que no se renueva, a pesar de que el interesado realice otro tipo actividad(8). En la práctica, esta rigidez del modelo de fomento del bosque nativo, ha derivado en que hay un gran porcentaje de fondos que simplemente no son asignados y sobran, porque los interesados en utilizarlos, ya han ocupado su cuota de subsidio(9). En otras palabras, los instrumentos de fomento que perciben los interesados no tienen una continuidad en el tiempo, pie angular de la sostenibilidad de las actividades que emprenden, y es por eso qué debemos preguntarnos ¿qué tan eficiente es esta ley para cumplir sus objetivos de recuperación del bosque nativo?

En ese sentido, la tragedia de los incendios nos ha permitido observar problemas de fondo, que dicen relación con la planificación de territorio, con las políticas de fomento, con las carencias que se generan porque la legislación urbana no se cruza con la legislación rural, como la inexistencia de corta fuegos entre zonas, con la necesidad de una política real de prevención de incendios, entre otros temas, que inciden todos, en el bienestar de los chilenos.

Revisadas las infografías disponibles a la fecha (10) acerca de la superficie afectada por los incendios forestales del verano de 2017, entre las Regiones Metropolitana, Valparaíso, O’Higgins, Maule, BioBio y Araucanía, se indica que:

Raleo con fines no madereros; Marcación; Poda con fines no madereros; Plantación suplementarias; Protección contra incendios; Construcción de sendero para recreación y turismo; Zanja de infiltración; Cerco nuevo de alambre púa; Reparación cerco alambre púa; Protección individual de malla, según lo indica la Tabla de Valores que determina el monto máximo de las bonificaciones para las actividades a que se refiere el artículo 22 de la Ley N°20.283, contenido en el Decreto N°46 del 8 de julio de 2013 del Ministerio de Agricultura.

Infografía: Superficie afectada * información al 2/02/17

Concentrándonos solamente en el bosque nativo quemado, en primer lugar, habría que aclarar que en Chile los tipos forestales destacan en el mundo, por sus altos niveles de endemismo, en particular los bosques de la Cordillera de la Costa.

Y es por ello, que, según este panorama, la restauración ecológica se plantea como una oportunidad para tratar una de las principales causas de la degradación, cual es, el modelo forestal actual, y en general, el ordenamiento territorial en Chile.

Así, potenciar una serie de valores virtuoso, como los socio-Económicos, ambientales, culturales y personales, y que son el marco de la presente exposición, y que en definitiva, mejoran la condición humana.

El profesor Andre Clewell(12) para clasificar los valores que recibimos de la restauración de ecosistemas, utilizaba el Modelo de los cuatro cuadrantes:

Imagen: Modelo de los cuatro cuadrantes para la restauración ecológica de Andre Clewell.

Este modelo permite ubicar los valores que promueve la restauración ecológica y nos permite responde la atingente pregunta de ¿por qué restaurar ecosistemas? Al respecto, desde la perspectiva de los valores socio-económicos la restauración ecológica permite el fortalecimiento de comunidades y economías locales, proporciona servicios naturales y aumenta flujos de bienes naturales, protege la biodiversidad, evita desastres naturales, reduce los gases de efecto invernadero, reduce las temperaturas ambientales en la biosfera, entre otros. Conforme los valores ecológicos, como el más básico de todos, la restauración ecológica sostiene a la naturaleza, porque ella nos sostiene a nosotros. Según el punto de vista de los valores culturales, restauramos ecosistemas para recuperar sitios culturales y emblemáticos, para aumentar el alfabetismo ecológico, entre otros. Y finalmente, desde la óptica de los valores personales, como respuesta personal a crisis ambientales o como ejercicio espiritual en la trascendencia, por ejemplo.

Es decir, el momento actual nos permite impulsar múltiples beneficios, no dejemos que las conversaciones sean demasiado eternas y hablemos de una elección,la elección del bienestar, eso es hoy en día hablar sobre restauración ecológica. Ya sabemos lo que tenemos que hacer, el desafío ahora está, en cómo hacerlo con lo que tenemos.

(1) Gann, G.D., y D. Lamb, redactores, 2006. La restauración ecológica: un medio para conservar la biodiversidad y mantener los medios de vida (versión 1.1). Society for Ecological Restoration (SER) International, Tucson, Arizona, EE.UU.

 (2) Definición de la SER, Society for ecological restoration www.ser.org 

(3) Gann y Lamb (2006). 

(4) Gann y Lamb (2006).

(5) El modelo forestal en Chile se comenzó a desarrollar antes, ya en 1931 con el Decreto Supremo Nª4363 del Ministerio de Tierras y Colonización, que fija el texto de la Ley de Bosques, sin embargo no fue hasta el DL 701, y a las modificaciones efectuadas a la denominada Ley de Bosques durante la Dictadura, que se comenzó a aplicar el tipo de instrumentos de fomento, suficientes y capaces de haber alcanzado la situación presente, de sustitución del Bosque Nativo. Es más, pareciera ser que el antecedente de la Ley de Bosques era mucho más conservacionista que la era de fomento que siguió en el tiempo, el mejor ejemplo es el del artículo 10 de dicho cuerpo legal que establece (sigue vigente) la facultad al Presidente de la República para establecer reservas de bosques y parques nacionales de turismo en los terrenos fiscales apropiados a dichos fines incluso en terrenos privados, pudiendo expropiarlos, declarándolos de utilidad pública.

(6) Mary Kalin, Directora del Instituto de Ecología y Biodiversidad (IEB), en http://www.lignum.cl/2017/01/25/la-necesidad-planificar-paisaje-la-principal-leccion-esta-dejandofuego/#, revisada el 15 de febrero de 2017.

 (7) Mensaje de El Presidente de la República, con el que inicia un Proyecto de ley para la recuperación del bosque Nativo y de Fomento Forestal, 10 de abril de 1992, Historia de la ley 20.283 página 12.

(8) Las actividades que contempla el Fondo son: Limpias; Corta sanitaria; Clareo con fines no madereros;

(9) De acuerdo a la información aportada por CONAF en su página web, sabemos que el Fondo tiene como presupuesto para los concursos un monto total de US$8.000.000.000, el que es dividido en 50% para Pequeños Propietarios Forestales y 50% para Otros Interesados. El promedio de lo asignado desde que comenzó a aplicarse el Fondo en el año 2009 con un concurso al año y a partir del año 2011, con 2 concursos anuales, fue aproximadamente de 90.000 UTM, lo que convertido a pesos da un monto de $3.713.670.000, lo que a su vez convertido a dólares da un monto de USD$6.488.459,86, podemos concluir que existe un remanente de aproximadamente USD$1.500.000 del Fondo que no está siendo asignado. Considero que este remanente es la mayor manifestación de las deficiencias del Fondo.

 (10) Información al 2 de febrero de 2017, Fuente: Minagri. En http://www.gob.cl/infografia-hectareasdanadas-tipo-suelo-tras-los-incendios-forestales/ revisada al 15 de febrero de 2017.

(11) En este sentido, se trata de un bosque muy diverso, lo perimetralmente opuesto a los monocultivos. Es el mismo tipo de bosque que ha venido sustituyéndose por el modelo actual.

(11) Smith-Ramirez, Cecilia, The Chilean coastal range: a vanishing center of biodiversity and endemism in South American temperate rainforests. Biodiversity and Conservation 13:373-393, 2004, Kluwer Academic Publishers. Netherlands.

 (12) En, Curso Principios de Restauración Ecológica y sus Aplicaciones, Tercera versión, 28 de octubre 2015, Valdivia, al que asistí.

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