NUESTRA FILOSOFÍA Buscando un Nuevo Mundo

NUESTRA FILOSOFÍA Buscando un Nuevo Mundo

Buscando un Nuevo Mundo

El planeta está en peligro. Motivos hay muchos, lo preocupante -y esperanzador a la vez- es que la raíz de todos ellos viene, principalmente, del comportamiento humano, lo cual nos hace responsables del daño, y a la vez nos entrega la oportunidad de hacernos cargo de su potencial reparación.

Estamos envueltos en un paradigma de desarrollo absorbido por el neoliberalismo en el cual el crecimiento económico ha pasado a ser un fin en sí mismo por sobre el bienestar del ser humano y de la naturaleza. Dicho paradigma ha alterado profundamente los sistemas sociales, políticos y económicos. Se instalaron valores basados en la importancia del éxito personal por sobre el bien común, y se ha promovido un mercado creador de necesidades, aumentando el consumismo y, por tanto, la producción de bienes y servicios en un planeta ecológicamente sobregirado.

El año 2016 la huella ecológica del planeta llegó a un 1.6, es decir, se necesitan 1.6 planetas Tierra para satisfacer la demanda de la humanidad sobre los bienes de la naturaleza, como la madera, la superficie de tierra arable, los peces y el agua, entre tantos otros. Es precisamente esta sobreexplotación de recursos lo que está modificando el funcionamiento de los ecosistemas, destruyendo el hábitat de la biodiversidad, e impactando directamente en los servicios ecosistémicos que entrega la naturaleza al ser humano como la polinización, el ciclo de nutrientes y el control de erosión. Paralelamente, existe una incuestionable crisis de la biodiversidad. De acuerdo al Índice Planeta Vivo (IPV), entre los años 1970 y 2012, las actividades humanas han provocado una pérdida de más de la mitad de la biodiversidad del planeta, reduciéndose en un 58% la cantidad de vertebrados que habitan la Tierra, y -en un escenario bussiness as usual– este número aumentará a un 67% para el año 2020.

Adicionalmente, se encuentra el fenómeno de calentamiento global. La evidencia científica acerca de la responsabilidad antrópica sobre el cambio climático está respaldada por científicos independientes, de diferentes disciplinas y cuyos estudios arrojan resultados muy similares proviniendo de métodos distintos. El Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio (IPCC, por sus siglas en inglés), tiene un 95% de certeza de que la actividad humana es actualmente la causa principal del calentamiento global, debido a las altas emisiones de gases de efecto invernadero (GHG) que ellas producen, como el uso de combustibles fósiles, la deforestación, entre otros, para la incansable producción de bienes y servicios. No es casualidad que el incremento de CO2 en la atmósfera, principal GHG causante del cambio climático, sea de un 40% desde la era preindustrial y la temperatura de la superficie terrestre y oceánica haya aumentado un 0,85°C durante el período 1880-2012.

Los impactos del cambio climático son devastadores tanto a nivel humano como ambiental. El derretimiento de los hielos terrestres, el aumento del nivel del mar, el cambio en las precipitaciones, sequías, aumento en la variabilidad climática y en la ocurrencia de los fenómenos climáticos extremos, entre otros, son consecuencias que modifican sustancialmente el hábitat natural de las especies obligándolas a migrar y/o simplemente provocando su extinción ¿No resulta entonces medianamente evidente que somos nosotros mismos lo que estamos despojando al resto de los seres vivos de la Tierra? De SU Tierra más bien…

Por otro lado, este fenómeno repercute directamente en los derechos humanos como son el derecho al alimento, al agua, a la salud y a la vida, y tienen un mayor impacto en aquellos países con menores niveles de desarrollo, a pesar de ser los que menos contribuyen a la ocurrencia del calentamiento global.

Hoy podemos hacer algo, y lo preocupante es optar por ignorar la ocurrencia de dicho sobregiro ecológico, hacer oídos sordos y fingir miopía ante las claras advertencias de la misma naturaleza. Se pueden seguir talando árboles, pescando más peces, o emitiendo mayor cantidad de GHG de lo que los océanos y los arboles pueden absorber. Hoy se puede continuar en este sendero, ¿pero…a costa de qué?

Nuestro aporte

Una de las respuestas a la globalización es la defensa de las tradiciones y la cultura local, la que además es clave para conservar nuestras raíces, nuestra historia, y por qué no decirlo, el orgullo por nuestra identidad. Sin embargo, así como no toda la cultura importada es errónea, tampoco todo lo tradicional es cien por ciento adecuado, como ocurre, por ejemplo, con la práctica de limpiar campos a fuego, tan común en nuestra Patagonia Chilena. Surge entonces una importante necesidad en todos aquellos que trabajamos en el territorio de comprenderlo como un todo, pero abordándolo metodológicamente desde varias perspectivas: desde los conocimientos ancestrales hasta la historia reciente, pasando por la filosofía, las distintas ramas de la ciencia, incluyendo la salud, geografía, economía, la política, las comunicaciones, hasta el valor y uso de las redes sociales.

En Geute -cuyo nombre significa “Tierra” en Tehuelche- apostamos por la construcción de un nuevo mundo. Podemos construir por medio de iniciativas concretas, reales, propositivas cargadas de esperanzas y que respondan a los verdaderos motivos de esta crisis. Trabajamos para contribuir a la instalación de un nuevo paradigma de desarrollo, más humano y menos tecnócrata, que reconozca valores intrínsecos en la naturaleza, en el cual se priorice la creación de beneficios sociales y ambientales en lugar de la búsqueda de la maximización de beneficios económicos. Buscamos quebrar esa obsesión de crecimiento perpetuo que promueve el consumo material en el cual los recursos de la naturaleza deben ser “aprovechados” para la satisfacción de necesidades humanas, muchas de ellas, convertidas en ambición.

Hoy creamos espacios de reflexión que contribuyan a la instalación de ese modelo económico que apunte al bien común desde el pensamiento y entendimiento de la raza humana y el entorno, de las relaciones humanas, del cómo modificar nuestra forma de vivir en coherencia con lo que creemos y en conjunto con el mundo natural.

Entendamos que somos -literalmente- parte de ciclos naturales, como el ciclo del carbono, en el cual el CO2 que emanamos es absorbido por las plantas y estas a su vez emanan el O2 necesario para nuestra supervivencia.

Adicionalmente, Geute se caracteriza por el desarrollo de proyectos que, por un lado, buscan la defensa legal de ecosistemas y comunidades afectadas por grandes proyectos de inversión principalmente en los sectores de energía, minería, y salmonicultura; complementado por iniciativas de restauración ecológica del hábitat de especies emblemáticas y/o de las Áreas Silvestres Protegidas del país, con el objetivo, no solo de detener la extinción de especies, sino también de aumentar las poblaciones categorizadas como vulnerables o en peligro de extinción y sacarlas de dicha categoría, de la misma manera que ha pasado con el Panda.

Hoy tenemos la maravillosa oportunidad -y responsabilidad- de participar activamente en la solución a esta problemática mundial provocada por nosotros mismos. Consumismo, hedonismo, individualismo son conceptos que debemos erradicar de nuestra sociedad.