Los océanos y mares cubren más del 70% de la superficie de la Tierra, cumpliendo roles tan vitales como alimentarnos, regular el clima o generar la mayor parte del oxígeno que respiramos. También son fundamentales en la economía mundial, desde sectores como la pesca, el transporte o el turismo.
En este sentido Chile es privilegiado, ya que posee una de las costas más extensas del mundo, con aproximadamente 4.200 km en línea recta, con la particularidad de incluir zonas de surgencias gracias a la influencia de la corriente de Humboldt, lo que da origen a un mar extraordinariamente rico en biodiversidad.
Sin embargo, existe un deterioro continuo de las aguas costeras debido a la contaminación y a la acidificación de los océanos, lo que está teniendo un efecto adverso en el funcionamiento de los ecosistemas y la biodiversidad. En Chile 13 pesquerías se encuentran en estado Sobreexplotadas y 5 en estado Agotada o Colapsada, a lo que hay que sumar un constante deterioro en los complejos sistemas de fiordos de la Patagonia, donde se ha desarrollado una acuicultura descontrolada, con los consecuentes daños ambientales.